Los Secretos Medicinales del
Mar
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Existen testimonios de que los médicos-sacerdotes de
Mesopotamia y Egipto utilizaban diferentes especies marinas: algas, peces y
moluscos ( algunos de estos últimos obtenían las renombradas perlas de las
antiguas farmacopeas) para curar diversos males.
Hipócrates también decía que el mar era capaz de sanar las enfermedades
del hombre. Luego la huella de este conocimiento se perdió, probablemente por
las dificultades que encerraba explorar el fondo del océano.
Los progresos alcanzados por las técnicas de prospección de los mares, la
proliferación de estudios sobre las interrelaciones entre los seres que los
pueblan y el descubrimiento de su potencial farmacológico han provocado ahora
la aparición de una nueva rama de la Ciencia: la Biomedicina Marina.
Los holotúridos, las anémonas, los erizos, las estrellas de mar, los
corales y algunas clases de peces han sido los escogidos por la variedad de
aplicaciones de las sustancias que contienen. La eptatretina, por ejemplo,
poderoso agente cardioestimulante, se extrae de los cuatro corazones del pez
mixina.
Una pequeña dosis aumenta bruscamente la cantidad de sangre propulsada por
el corazón a los vasos sanguíneos. Lo más importante es el hecho de que la
frecuencia de las contracciones del músculo cardíaco no se acelera, sino que
por el contrario disminuye.
Pero no todos son remedios cardiológico. Ha surgido un producto que podría
solucionar uno de los graves problemas con que se enfrenta la ciencia actual :
la creciente resistencia ofrecida por los gérmenes patógenos a los
antibióticos conocidos , por el abuso que se ha hecho de ellos.
Se halla en los parásitos más comunes de las algas, los cefalosporinos (
especie de champiñón marino) , y permite la sintetización de nuevos
antibióticos de efectos inmediatos. De otro género de alga, la laminaria ,
reguladora asimismo del aparato digestivo, se consigue la laminina , un buen
remedio contra la hipertensión.
La falta de referencias culturales ( similares a las terrestres) sobre la
existencia de sustancias curativas en el mar, ha hecho que los investigadores
hayan tenido que caminar a ciegas por el laboratorio de las 500.000 especies
conocidas y de las otras tantas aún por conocer.
LOS MARES DEL SUR
Todo comenzó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando miles de soldados
fueron enviados a luchar a zonas tropicales del Pacífico. Allí, las enormes
bajas sufridas por los envenenamientos ( a través de la comida, picaduras o
heridas) causados por las especies marinas, obligaron a las autoridades a
emprender una minuciosa investigación.
Así se descubrieron y aislaron diversas sustancias químicas, contenidas en
los venenos segregados por innumerables organismos del mar en sus ataques y
defensas.
Comenzaron entonces a conocerse las propiedades que encerraban los peces,
erizos, corales, esponjas, etc. Y se pusieron en marcha diversos proyectos
contra invasiones de todo tipo. A ello se dedica en la actualidad la Scripps
Institution of Oceanography, de la Jolla, en California, entre otros organismos
de investigación.
EL ALGA DE HANA
En 1961 varios investigadores de la Universidad de Hawai decidieron ir tras
las huellas de un legendario musgo, conocido como el alga de Hana por los
indígenas hawaianos. En sus leyendas se aseguraba que en un estanque cercano al
Océano crecía un musgo envenenado, utilizado por los antiguos para untar la
punta de sus flechas y volverlas mortales.
Tras muchas dificultades para encontrar el lugar, considerado tabú por los
naturales de las islas, quienes afirmaban que los dioses castigarían a aquellos
que osaran penetrar en el territorio prohibido para arrancar el musgo, la
expedición logró por fin dar con él. Curiosamente ese mismo día, un incendio
de origen desconocido destruyó totalmente el laboratorio del Instituto de
Biología Marina de Hawai.
Al analizar el producto, los científicos comprobaron que no se trataba de
ningún musgo o algo, sino de un antozoario ( organismo de tipo coralífero de
la misma familia que las medusas) del género Palythoa P. tóxica, segregador de
una toxina tan virulenta que apenas 15 miligramos bastarían para matar a un
hombre, por su potente efecto vasoconstrictor.
Más tarde se averiguó que poseía también propiedades antitumorales.
Veinte años de investigaciones han sido necesarios para establecer la
estructura completa de la palitoxina, como ha sido llamada , debido a lo
complejo de su edificio molecular y a las especiales técnicas que han de
utilizarse.
Ahora se estudia la posibilidad de emplear esas mismas propiedades
vasoconstrictoras como fármaco para tratar las dolencias del corazón.
Lo verdaderamente importante es que gracias a la alga de Hana se han podido
reproducir por primera vez en un laboratorio los espasmos coronarios de un
animal. El experimento, uno de los más interesantes de los realizados en esta
campo , que ha permitido conocer mejor la fisiopatología de las arterias
coronarias, fue llevado a cabo por un equipo científico norteamericano,
dirigido por el Dr. Pushkar N. Kaul de la Universidad de Oklahoma.
Otro grupo de la misma universidad , esta vez a cargo de Weinheimer y
Spraggins, descubrió que algunos organismos marinos del Caribe contenían unas
sustancias hormonales llamadas prostaglandinas, muy importantes en la
regulación de diversos procesos bioquímicos vitales, hasta el punto de haber
merecido su estudio el Premio Nobel de Medicina, en el año 1982.
Hace unos años que ha surgido la industria de fármacos marinos.
Norteamérica, Japón, Bélgica y Australia están realizando programas para
mentalizar a la opinión pública sobre la importancia de las sustancias que
vienen del mar.
Se estudian posibles remedios para las enfermedades de artritis, esclerosis
múltiple, hígado y procesos de envejecimiento. Es probable que a medio plazo ,
pueda disponerse de medicamentos eficaces , cuyo origen habrá que buscarlo en
el mar, fuente de vida.
Páginas web recomendadas:
www.terramare.de/terramare/espanol/eei.htm
www.cetmar.org
www.vivapunta.com/museomar/galeria1.html
Por Mayte Suárez Santos. Especialista en Medicina y
Termalismo.
Miembro de la Sociedad Francesa de Termalismo y Talasoterapia para la Salud
Buco-Dental.
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