Se tienen registros del uso del agua de mar para curar
enfermedades desde hace 4000 años. Nefertiti en el antiguo Egipto, curó una
infección oftalmológica por clamydias usando limos de mar.
Hipócrates fue el primero en prescribir el uso externo e interno del agua de
mar (350 años a. C.). Se tienen datos certeros de que tanto los griegos como
romanos utilizaron los baños de mar fríos y calientes para la cura de
determinadas afecciones.
Fue
en 1697, cuando los ingleses, Floyer y Russell, publican una tesis sobre el uso
correcto de los baños de mar fríos y calientes. Así es que se considera a
Inglaterra como la pionera, fundándose también allí el primer hospital marino
en 1791, bajo el impulso del Dr. John Lathan.
Los alemanes abren varios establecimientos a principios del siglo XIX y,
desde entonces, el desarrollo de la talasoterapia es constante. En 1778, se
inaugura en Dieppe el primer instituto francés y a partir de este momento, el
crecimiento y profesionalismo hacen que en nuestros días, sea uno de los
países de referencia en el tema.
Fue en Francia, el 18 de junio de 1997, cuando la talasoterapia pasa a tener
existencia oficial. Surge la Federación Internacional de Talasoterapia Mer et
Santè junto con la certificación de calidad Qualicert, las premisas
fundamentales para definir una institución como Centro de Talasoterapia.
Las premisas mencionadas se pueden resumir en la siguiente forma:
-El Centro debe estar emplazado en un lugar de clima marino.
-Debe trabajarse con agua de mar viva.
-Contar con un staff profesional con supervisión médica.
-Disponer de una infraestructura y equipamiento adecuados para aprovechar los
beneficios del mar en la salud de las personas.
La Federación Internacional de Thalassotherapìe Mer et Santè tiene
acreditados a unos 32 establecimientos con el certificado de calidad al
responder a los criterios exigidos para la práctica correcta de esta
terapéutica marina.
Del total, 29 corresponden a centros ubicados en las costas francesas y los
restantes a países del Mediterráneo, Túnez y Turquía. En España solo un
centro ha sido distinguido con esta certificación. La talasoterapia ha sido
reconocida oficialmente en Francia en 1997, en el marco de la certificación de
calidad de los servicios instaurada para proteger al consumidor.
Creada en 1986 para defender y promover la talasoterapia ante la falta de una
adecuada reglamentación oficial, la Federación Internacional de
Thalassotherapie Mer et Santè es la entidad que representa ante los organismos
oficiales, el buen funcionamiento de los centros de talasoterapia que se
adhieren voluntariamente a su carta de garantía de calidad.
El certificado Qualicert es la marca de calidad que, a iniciativa de la
Federación, ha sido instaurada y validada por el Diario Oficial francés en
1997, para servir de base a los próximos controles de los establecimientos de
talasoterapia en Francia y también garantizar una calidad de servicio para el
curista. Esta acreditación está muy considerada en el extranjero, como hemos
podido comprobar en nuestra reciente visita a Manantiales SPA de Mar y Centro de
Talasoterapia, en Argentina.
Precisamente, dicho establecimiento marino está muy interesado en disponer
de esa garantía de calidad y ha solicitado entrar voluntariamente a formar
parte de la Federación Internacional de Thalassotherapie Mer et Santé.
Durante el recorrido por las modernas instalaciones de este centro de
talasoterapia pudimos observar que, por ejemplo, cuando se dice "agua de mar
viva" nos estamos refiriendo fundamentalmente al agua con sus dos componentes
el inorgánico y el orgánico, y dentro de este último, se encuentran las
algas, el microplancton y los Lodos marinos.
En este sentido es indispensable para el uso correcto del agua de mar con
fines terapéuticos, cuidar celosamente de mecanismos que podrían alterar la
parte viva del agua. Durante los procedimientos de recolección y transporte,
calentamiento y productos que usamos para tratar las aguas en las piletas,
podemos influir sobre esta fracción viviente.
También conocimos el tratamiento de agua de mar que se toma directamente de
la costa a unos 150 metros de la orilla. La misma es trasladada hacia la
cisterna general, atravesando en su trayecto filtros de arena, que admiten el
pasaje de todos los elementos del agua de mar.
Desde la cisterna se distribuye a la piscina dinámica, el jacuzzi marino,
las bañeras de Hidromasaje y la ducha romana. El agua es calentada a 37º C ya
que a esa temperatura ( que es la del cuerpo humano), se logra la mayor
absorción de elementos disueltos en el agua.
Con respecto al traslado y sobre todo a los filtros, se nos informa que los
más adecuados son los de arena, con una porosidad tal que admita el paso del
microplancton. Además nunca se debe calentar el agua más de 40 grados, ya que
por encima de esta temperatura, las proteínas coagulan perdiéndose parte de
los beneficios de algas y otros elementos vivos.
Evidentemente, no debe usarse ningún producto bactericida en las piscinas de
agua de mar ( cloro, alguicidas o similares)
No hay que olvidar que la definición actual de Talasoterapia es el uso
combinado con fines terapéuticos, preventivos o curativos de los beneficios del
mar, clima, agua, algas, sales minerales, lodos y otras sustancias extraíbles.
Las principales sales del mar son el sodio, potasio, calcio, magnesio, cloro,
carbonatos, sulfatos y fosfatos. Y resulta un hecho destacable que coincidan con
las concentraciones relativas de las principales sales del plasma humano.
Por Mayte Suárez Santos. Especialista en Medicina y
Termalismo.
Miembro de la Sociedad Francesa de Termalismo y Talasoterapia para la Salud
Buco-Dental.
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