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ANDORRA LA VELLA
A 10 kilómetros de la frontera con España se encuentra Andorra la Vella que
significa "vieja" en catalán, el idioma oficial. Aunque también se
habla español y francés. Para llegar hasta aquí debemos utilizar las
carreteras generales andorranas CG1, CG2 y CG3, red viaria bien cuidada que
recorremos en coche. Hay un servicio regular de taxis Barcelona -Andorra y
servicio de autocares que hacen este recorrido 5 veces al día. Resulta curioso
que un país que vive principalmente del turismo, con varios millones de
visitantes al año, no tenga aeropuerto.
En Escaldes-Engordany, nos esperan otros amigos ruteros que llegan de
Francia, tomando el tren París- Tolosa- Ax-les-Thermes hasta l´Hospitalet y
conexión con autocares hasta Andorra. Otros se unirán procedentes de Biarritz.
Recorrerán por carretera unos 451 km. De Madrid partirá otro grupo que harán
la ruta Madrid -Zaragoza -Lérida -Ponts -Andorra. En total 613 Km hasta llegar
al país pirenáico.
En la frontera española solo tenemos que enseñar nuestro pasaporte
comunitario. Estamos en la zona oriental de los Pirineos y casi nos sentimos
atrapados entre las montañas de Francia y España. El paisaje es impresionante.
Dejamos a la derecha el bosque de Solobre, con sus robles y encinas centenarios.
Por aquí se encuentra Santa Coloma, enmarcada entre plantaciones de tabaco y
saludables arboledas, y alguna que otra borda -la vivienda tradicional del payes
andorrano- Hacemos un alto en esta villa para visitar una de las iglesias más
representativas y conocidas del prerrománico y románico andorrano.
La iglesia de Santa Coloma, es un edificio construido inicialmente en el
siglo IX, de este período se conservan el ábside y la nave. En el siglo XII se
decora el ábside y el arco triunfal con pinturas murales de las que se
conservan algunos vestigios pictóricos. La mayor parte de estas pinturas están
en el Museo Estatal Prusiano de Cultura en Berlín. En el siglo XII se añade a
la iglesia el campanario- torre románico lombardo, uno de los más singulares
puesto que su planta es circular. Es templo custodio de una imagen en talla
policromada de la Mare de Déu del Remei ( siglo XII).
Entre gasolineras, grandes superficies y viviendas, llegamos a Andorra la
Vella. Es la capital europea situada a más altitud, 1.013 m. y está rodeada de
montañas que alcanzan hasta 7,870 pies de altura. Aquí se concentran la
mayoría de los principales establecimientos comerciales y hoteleros. Es el
núcleo cultural, social, comercial y de servicios más importante del
Principado.
Las nuevas construcciones han mantenido la pizarra y la piedra como elementos
constructivos básicos. Lo podemos comprobar en el Antic Carrer Major, Pui y Cap
del Carrer. Un buen ejemplo de lo bien que han convivido las arquitecturas de
distintos siglos es la iglesia de Sant Esteve, que tiene una de las cabeceras
más bellas que pueden encontrarse en el románico andorrano. Al lado de la
puerta lateral de la iglesia, que es obra del arquitecto modernista Josep Puig i
Cadafalch, el Rincón del maestro Fontbernat, con la antigua pila bautismal y
una escultura dedicada a Sant Esteve, obra del artista italiano Luiggi Terruggi.
Los extranjeros inundan las aceras de la avenida Meritxell- calle principal-
por donde cruza el río Valira, pero cuyas aguas están canalizadas. Tratamos de
mantener la calma y paciencia ante esta multitud de peatones que camina
despacio, deteniéndose para conversar y ocupando la acera de un lado a otro. La
avenida cambia de nombre según los tramos y a lo largo de esta avenida también
se encuentra el Ayuntamiento o Comú, la oficina de correos y varios monumentos
importantes.
Siendo un territorio tan minúsculo, y al mismo tiempo, un lugar de tránsito
hacia el propio país y hacia sus vecinos galos e ibéricos, el espacio se
vuelve en ocasiones escaso para tantos vehículos y personas. Para los
andorranos, el caos vial solo tiene el significado de que el mundo sigue
reconociendo en Andorra un sitio agradable para pasar unos días, para comprar y
divertirse. Alejados del asfalto, se hace presente de inmediato, el espíritu
tranquilo de la montaña.
La población del país pirenáico, poco más de 66.000 habitantes, se puede
decir que en un 25 por ciento es andorrana de origen catalán, más del 50 por
ciento española y apenas un seis por ciento, francesa.
Los visitantes se desplazan al Principado a practicar los deportes de nieve
en las montañas, ya que cuenta con algunas de las mejores pista de esquí en
Europa. Pero estamos en tiempo de verano, y la gran mayoría viene especialmente
para hacer compras, ya que los artículos están exentos de impuestos. El
comercio es tal, que incluso hay grandes almacenes que cuentan con un autobús
para transportar gratis a sus clientes.
Caminamos por las avenidas de Meritxell. Enclar y Santa Coloma y entramos en
algunos de sus establecimientos. Relojes, perfumes, ropa, cuberterías,
bebidas.. Este gran "bazar pirenáico" es una tentación para carteras
inquietas. Recomendamos llevar algunos precios de referencia a la hora de hacer
compras.
También nos llama la atención encontrar dos correos, uno español y otro
francés a muy poca distancia uno de otro. Aunque todo tiene su explicación.
Andorra es un país muy peculiar, gobernado por una Asamblea Parlamentaria,
tiene dos copríncipes: El Presidente de Francia y el Obispo de Urgel, en
Cataluña, España.
En realidad el País de los Pirineos, como aparece en la promoción oficial
que nos regala la Oficina de Turismo del Principado de Andorra, tuvo hasta
apenas el año 1993, un sistema de gobierno semifeudal, aún cuando ya en 1982
se instauró el "Govern" (Poder Ejecutivo), que conjuntamente con el
"Consell General" ( Parlamento), rige el destino del país.
Precisamente, uno de los edificios emblemáticos de la capital andorrana, la
Casa de la Vall ( Casa del Valle) es donde se ubica la sede del Consell General
de los Valles de Andorra, órgano que constituye el Parlamento andorrano y donde
se administra la justicia. Se encuentra en el Barrio Antiguo, muy cerca de la
iglesia de Sant Esteve. Es una visita obligada para conocer el funcionamiento
institucional de Andorra. La entrada es gratuita pero tenemos que solicitar un
guía. Es obligatorio.
La Casa de la Vall es un magnífico edificio gótico civil, construido en
1580, como casa solariega de la familia Busquets, con una estructura típica de
las masías señoriales catalanas. En su fachada puede verse el escudo actual de
Andorra que fue colocado en el 1763. A su lado se halla el escudo antiguo,
posterior al siglo XIV. El Consell de la Terra lo adquirió para su uso, en
1702.
En su interior pueden verse algunas obras de arte de gran interés, como las
pinturas murales de la Sala dels Passos Perduts del siglo XVI, que nos recuerdan
los tapices medievales. Entre las dependencias de este edificio destacamos la
sala de sesiones del Consell General, donde se encuentra el armario de las siete
llaves, un antiguo mueble en el que se guardaban los archivos del Consell y que
se abría con las llaves de los representantes de todas las parroquias, las
entidades administrativas en las que está dividido el país.
En el exterior nos encontramos con un palomar de torre y en los jardines, una
pila bautismal, un monumento a Josep Viladomat dedicado a la Nova Reforma, otro
conmemorativo del VII centenario de la forma del primer Pariatge, de 1278, y
otro alusivo a la Constitución, erigido en 1993.
Nos recomiendan que visitemos la Plaça del Poble, un rincón tranquilo e
insospechado desde donde disfrutamos de una bella vista panorámica del Valle de
Andorra. Descubrimos, una vez más, la belleza natural que se esconde en el
corazón del Principado.
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